La seguridad y la dignidad son derechos fundamentales de todo ser humano. Sin embargo, enPanamá, existe una realidad silenciosa y alarmante que afecta a un sector vulnerable denuestra población: las personas neuro divergentes. Desde adultos autistas hasta niños yadolescentes con diversas condiciones, la falta de comprensión, protocolos adecuados ylegislación específica los expone a riesgos físicos y emocionales, socavando su derecho a vivir enun entorno seguro e inclusivo.
El Desafío del Adulto Autista Frente a la Autoridad
Uno de los problemas más graves que se presenta es la interacción entre adultos autistas y la Policía Nacional. Ante la ausencia de un sistema de identificación oficial que certifique su
condición, una conducta que se desvía de lo que la sociedad percibe como "normal" puede ser malinterpretada como resistencia, agresión o inestabilidad mental.
● Criminalización de la Neurodiversidad: Cuando un adulto autista se defiende, reacciona
a una sobrecarga sensorial o no logra comunicarse de manera típica, a menudo es
tratado como una "persona loca" o peligrosa.
● Detención Injustificada: El proceso de investigación y liberación se prolonga
innecesariamente, pues la verdad sobre su condición no emerge hasta que se han
agotado procedimientos, generando un profundo trauma y violando sus derechos.
Esta situación no solo es una injusticia, sino que demuestra una peligrosa brecha en la
capacitación de nuestras fuerzas de seguridad, quienes deben ser los primeros garantes de los
derechos ciudadanos, sin distinción de la condición neurológica.
La Vulnerabilidad Silenciosa de Niños y Adolescentes
La problemática se extiende de forma crítica a la niñez y adolescencia. La incapacidad paradefenderse "como se debe" o para verbalizar el abuso y el maltrato convierte a los jóvenes
neuro divergentes en blancos fáciles en entornos escolares y espacios públicos.
● Abuso en Entornos Educativos: La falta de voz o las dificultades de comunicación hacen
que las denuncias de abuso o bullying no sean escuchadas, creídas o gestionadas
correctamente por maestros, tutores o directivas.
● Riesgo Psicológico y Emocional: Al ser silenciados o invalidados, estos niños y jóvenes
son condenados a cargar con el sufrimiento en solitario, obstaculizando su desarrollo y
minando sus posibilidades de llegar a la adultez en ambientes seguros.
Un Llamamiento Urgente a la Acción
No podemos seguir condenando a nuestros niños y jóvenes a una vida de temor e inseguridad.
La solución pasa por un compromiso integral de la sociedad y sus instituciones:
1. Reforma Legal y Protocolos:
○ Creación de una Identificación Oficial: Es imperativo establecer un mecanismo
de identificación accesible y reconocido que certifique la condición
neurodivergente (como el autismo, por ejemplo), que pueda ser presentado a las
autoridades para evitar malentendidos en situaciones de crisis.
○ Leyes de Protección Integral: Desarrollar y aprobar leyes que amparen
explícitamente la seguridad física y emocional de las personas neuro
divergentes, sancionando el abuso y el maltrato en todos los ámbitos.
2. Capacitación Obligatoria:
○ Fuerzas de Seguridad: Implementar programas de capacitación obligatoria para
la Policía Nacional sobre la neurodiversidad, el manejo de crisis, la comunicación
alternativa y los protocolos de actuación específicos para estas personas.
○ Sistema Educativo: Entrenar a maestros, psicólogos escolares y personal
administrativo para identificar signos de abuso o bullying, y crear canales seguros
y accesibles para que los niños y adolescentes puedan comunicar sus
necesidades y vivencias.
3. Conciencia Social:
○ Sociedad y Familias: Fomentar una cultura de respeto, empatía y comprensión,
reconociendo la neurodiversidad como una variación natural del ser humano y
no como un defecto.
Trabajemos juntos de la mano para crear una sociedad de cuidado. Necesitamos la conciencia de nuestras autoridades, maestros, tutores y sociedad en general para cerrar estas brechas y asegurar que todas las personas, independientemente de cómo sientan o piensen, puedan vivir con la dignidad y la seguridad que merecen. La neurodiversidad es parte de Panamá, y su protección debe ser nuestra prioridad.
Texto: Miriam Yaneth Cedeño Montenegro
Imagen: libre de internet
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Comentarios
la falta de protección y comprensión hacia las personas neurodivergentes en Panamá. Destaca de manera clara los vacíos legales y sociales existentes, al tiempo que propone soluciones concretas y realistas
La falta de empatia y respeto hacia las personas neurodivergentes refleja la ignorancia de muchos ante individuos con una condición distinta al resto. Estas personas merecen ser tratadas con dignidad como la mayoría y ofrecerles los mismos derechos que como seres humanos merecen.
Tristemente vivimos en un mundo donde la empatia no existe. Y es devido a que el amor por los demás se está perdiendo cada dia mas. Hay que entrenar y educar sobre el tema a los maestros y la población en general.
Mientras nuestras autoridades y escuelas sigan sin entender que un niño autista no puede "defenderse como todos", vamos a seguir condenándolos al abuso y al silencio.
Me parece que ya es hora de que esto cambie. Pero de verdad.
Es importante reconocer que muchas veces los derechos de las personas con discapacidad se vulneran no solo por falta de empatía o de políticas adecuadas, sino también por desconocimiento. Y ese mismo desconocimiento lo tenemos, muchas veces, quienes somos familiares o incluso las propias personas con discapacidad.
Somos los primeros que debemos conocer y hacer valer esos derechos, porque existen leyes claras y concretas que respaldan la protección, inclusión y apoyo a las personas con discapacidad en Panamá. Sin embargo, mientras no las conozcamos, difícilmente podremos exigir su cumplimiento o detectar cuándo están siendo vulneradas.
Por eso, la información y la educación en materia de derechos son fundamentales. Solo a través del conocimiento podremos transformar la indiferencia en acción, la vulnerabilidad en empoderamiento y la exclusión en verdadera inclusión.
Hablar de seguridad y derechos no debería requerir debates ni tecnicismos. Se trata, ante todo, de sentido común. Cuidar, respetar y proteger a una persona con una forma diferente de percibir el mundo no es un acto de caridad: es una manifestación de civilización. Ningún título, uniforme o cargo público exime a nadie de la obligación básica de tratar con humanidad a los demás.
Qué importante traer estos temas a discusión. En verdad que para cualquier persona el ser detenido o cuestionado causa mucho nerviosismo, pero para una persona con cierta condición neurológica debe ser mucho más complejo. Definitivamente los casos más críticos deben poderse identificar Y la policía y los servidores públicos necesitan ser mas considerados.